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Charla: Carina Hafer García y David Hafer García

Actualizado: hace 1 día




Notas sobre la educación artística


En esta ocasión, el equipo de MAGMA/OGT se reunió con David Hafer García, artista visual, y Carina Hafer García, historiadora del arte, para hablar sobre la educación artística. Se plantearon preguntas como ¿De qué manera está integrado el arte en los modelos de educación básica en Alemania, México y algunas otras partes del mundo? además de explicarnos, ¿cómo fue su experiencia y qué contrastes encontraron al estudiar artes en distintas instituciones en diferentes países? 


Partiendo del diálogo propuesto sobresalen los contrastes que existen en las propuestas educativas tanto en México como en Alemania, Viena y España. Es coincidente que la educación básica sigue un modelo "por competencias", de tal manera que la integración del arte tiene una aplicación desde su "funcionalidad", es decir, se propone la asimilación de las artes por medio de "actividades psicomotoras", como lo pueden ser aprender a tocar la flauta o la melódica, jugar con plastilina, recortar, pintar con pinceles, etc. con el objetivo de desarrollar y ejercitar la motricidad fina, en las que el alumno tendrá un acercamiento totalmente práctico a algunas de las disciplinas artísticas, como pueden ser música, danza o artes plásticas, sin la intención de profundizar en los conocimientos estéticos o históricos de las mismas.


Destacan las polaridades que se pueden encontrar al hablar de educación superior, pues las diferencias son considerables hablando incluso de las mismas escuelas de arte dentro de la Ciudad de México, ya que el plan de estudios de la Facultad de Artes y Diseño (sustentado hasta 2019), propone un enfoque predominantemente técnico y con inclinaciones a desarrollarse de manera práctica dentro de los talleres, similar al que existiría en las investigaciones generadas dentro de un laboratorio, incluso es necesario destacar que las materias que hacen uso de la dinámica de taller reciben el nombre de "Taller Laboratorio de Estrategias Metodológicas". Esto resulta en una contradicción de facto con la forma en la que es enseñado y aprendido el arte, pues este no puede seguir una “estrategia metodológica”, no existen pasos determinados y precisos para poder llegar a un resultado objetivo. Podemos hablar de que existen pasos en el ejercicio de una técnica, sí, pero no así en el desarrollo de un proyecto artístico, pues en primer lugar estos no tienen como objetivo llegar a una verdad absoluta, sino que son resultado de analizar, cuestionar y hacer presente la forma en la que el artista percibe al mundo, aunque estos puntos pueden ser coincidentes con el método científico las artes no necesitan de la sistematización de sus procesos. Los proyectos artísticos no tienen como fin generar un conocimiento fiable, sino ser evidencia de la cosmogonía de un individuo, por lo tanto la estructura que conlleva el trabajo dentro de un laboratorio no es compatible forzosamente con la que necesita el estudio de un artista.


 El modelo de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda"  se sostiene en la comprensión de materias teóricas en acompañamiento con la realización de proyectos dentro de los talleres. Los ejes bajo los que se rige la enseñanza de las disciplinas artísticas propone separarlas en bidimensión, reuniendo fotografía, pintura y grabado. Por otra parte en tridimensión, la cual comprende algunas disciplinas como la escultura, modelado, cerámica, etc. Podemos decir que la tira de materias que propone “La Esmeralda” es la más actualizada, pues considera dentro de su campo de enseñanza actividades multimedia, una mayor profundización en disciplinas "más contemporáneas" como videoarte, instalación, arte sonoro o performance. Unido al punto anterior, nos habla de una clara intención de proponer un modelo transdisciplinar, en el que el objetivo es que los alumnos tengan la posibilidad de ampliar los límites plásticos y visuales de su producción artística, sin embargo, los resultados obtenidos en talleres pueden ser cuestionados por los interesados visitando las muestras abiertas que la escuela ofrece a final de cada curso.  La Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda" , es parte del “Centro Nacional de las Artes” un conjunto multidisciplinario que engloba a otras escuelas como lo son la “Escuela Nacional de Teatro”, la “Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea”, la Escuela Superior de Música”, y el “Centro de Capacitación Cinematográfica”, uno de los objetivos de este conjunto era el de fomentar la convivencia y por lo tanto la creación multi e interdisciplinaria entre escuelas, por lo tanto quizá sea necesario cuestionarnos si primeramente las escuelas logran esto a nivel interno como para poder plantearse hacerlo a nivel trans escolar.


Aunque ambos planes de estudio parecen compartir objetivos y misiones, en la realidad, el perfil de sus egresados parece ser muy diferente. A este punto hay que sumar los protocolos de admisión a las diferentes instituciones educativas, ya que parece ser que tanto en La Esmeralda como en las Academias y Universidades de Europa se tiene como requisito que el aspirante presente un portafolio de obra, para la FAD esto no es necesario, pues esta cuenta con pase reglamentado, el cual no exige formación artística previa, y prescinde de que los alumnos presenten algún tipo de portafolio, así mismo los aspirantes que deseen entrar por examen a esta Facultad tampoco necesitan de estos requisitos, incluso podemos señalar que aunque ambas escuelas, La Esmeralda y la FAD, cuentan con un examen de ingreso, el de la Facultad es un examen de conocimientos de nivel medio superior, si bien estos reactivos se adecuan dependiendo del área a la que desee aplicar el aspirante, no es en ningún momento un examen específico de conocimiento artístico.


La manera de viabilizar el desarrollo del alumno también parece ser distinta entre latitudes, pues dentro de Europa parece que existe un mayor enfoque y estímulo en la producción artística, además de un acompañamiento docente que se puede percibir como “menos intrusivo”, fomentando que el alumno aprenda a llevar su desarrollo artístico de forma más autogestiva. Según la experiencia de David como alumno de “La Academia de Bellas Artes de Viena”, al entrar en la academia, al alumno se le es asignado un espacio propio dentro del taller y estos no presentan la saturación de estudiantes que hay en comparación con los espacios con los que cuenta la Facultad de Arte y Diseño o la misma Esmeralda. Además, si bien cuentan con un plan de estudios en el que se consideran las materias teóricas como historia del arte, el perfil de los docentes que las imparten también es distinto al común en la Facultad de Artes y Diseño.

En Viena, regularmente las cátedras teóricas las imparten profesores ajenos a la producción artística, son licenciados en historia, historia del arte, filosofía, entre otras ramas, y según su percepción, esto propicia a que los profesores lleven con menor rigor las clases impartidas a los estudiantes de Bellas Artes. En La Esmeralda, este perfil podría ser similar, pues actualmente cuenta con catedráticos como Edgardo Ganado, José Manuel Springer y Jorge Reynoso Pohlenz, quienes son figuras reconocidas dentro del medio artístico mexicano por la importancia que ha tenido su labor curatorial, imparten las materias teóricas dentro de la escuela y no siendo egresados de esta.

En la Facultad de Artes y Diseño la plantilla docente está conformada en su gran mayoría por ex alumnos egresados de esta facultad, los cuales imparten tanto las materias prácticas como las teóricas. Ahora bien, hay que aceptar que tanto en la plantilla de La Esmeralda como en la de la FAD hay ex alumnos, esto no es necesariamente negativo, al contrario, son maestros que entienden cómo se maneja la dinámica de la producción artística, el problema se presenta cuando aún a pesar del perfil del docente el plan de estudios no logra hacer una sinergia entre la actividad en los talleres y el  desarrollo teórico. cuando existe una disociación de estos dos ejes la formación de los alumnos no puede ser la óptima, pues para un artista es indispensable tanto la creatividad plástica/visual como la creatividad teórica, para sobrevivir en el medio artístico actual, necesitará aferrarse a ambas.


No podemos ignorar el tema de los museos y su papel en la formación artística. Si bien en México no nos vemos desprovistos de museos de arte, ni tampoco de artistas que han alcanzado el reconocimiento internacional a través de la historia, sabemos que los museos en Europa también son de gran importancia, pues albergan colecciones de arte importantes para una narrativa universal. Para la mayoría de  estudiantes de arte en Latinoamérica no deja de existir esta presencia imponente y deseable figurada en los museos Europeos, como si solo las piezas que estos albergan pudieran materializar la utopía de conciencia que le exigimos al arte, sin embargo, y gracias a la intervención de David, nos señaló la otra cara de la moneda que existe, al menos en México, contra Europa, y esa es la posibilidad de acceso a los museos, ya que un gran beneficio que existe a nivel nacional es que todos los museos que forman parte de las instituciones culturales del Estado, así como museos universitarios, cuentan con la política de ser completamente gratuitos y abiertos a todo público al menos un día a la semana y en días hábiles tienen cuotas que resultan accesibles. Aún los que pertenecen al sector privado no suelen ser inasequibles, esto representa un gran contraste con la gran parte de museos en Europa, que suelen estar saturados y cuyas entradas pueden sobrepasar de los 40 euros, lo cual no lo hace tan accesible para un estudiante de artes, al menos no como cabría esperar. Esto sin duda hace que nos tengamos que cuestionar sobre el papel que desempeñan los museos como gestores y difusores culturales actualmente, tomando en consideración que hablamos sobre la especificidad del perfil que tiene por norma general un estudiante de artes plásticas en la ciudad de México, pues es evidente y queda para una reflexión aún más profunda y severa en su crítica cómo operan para acercar y habituar al resto de la población a visitar los museos y comprender el valor y obligación de resguardo que tienen estos, pues es evidente que no basta con un día de acceso gratuito y quizá no sea solo la responsabilidad de los museos.  


En la perspectiva de David y Carina, es innegable, también, el fuerte peso que puede llegar a tener para las Academias Europeas los exponentes de arte contemporáneo como lo pueden ser Anselm Kiefer, Gerhard Richter, Lüpertz o Baselitzs, pues no dejan de ser un referente de las directrices que ha tomado el arte y por lo tanto representan una gran influencia en los jóvenes artistas. Sin embargo, dependiendo de las distintas instituciones, es evidente que los discursos sobre la comprensión artística han adoptado distintas líneas teóricas, en consecuencia del contexto político, social y la crisis ambiental actual, como el pensamiento feminista, el de la interculturalidad, el ecológico, entre otros. Aunque dichos discursos tienen una incidencia mejor acoplada a lo que el medio artístico comprende como arte contemporáneo, generando una oposición contra el relato "eurocéntrico", según la experiencia de Carina, esta perspectiva se muestra como la imperante en las universidades hasta apenas hace algunos años.

Esto exigiría del alumno y futuro artista la necesidad de construir un pensamiento crítico propio, no es la intención de estas breves reflexiones imponer un juicio de valor sobre los discursos hegemónicos de la actualidad, antes bien es innegable que de origen todos buscan el bienestar de la sociedad y son movimientos y luchas loables, pero sí es necesario señalar que los artistas no los deben ignorar y sobre todo que tienen la responsabilidad reflexionar acerca de qué papel desempeña el arte dentro de la estructura social que estas nuevas discursividades proponen, y de forma particular como es que su trabajo incide o no dentro de lo propuesto. No puede darse el lujo de tener una propuesta artística desde la ingenuidad o la inercialidad, debe ser consciente y crítica con su contexto.


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La educación en artes es un tema sobre el que no nos podemos deslindar y el cual tenemos poner en duda la vigencia de los planes de estudio y los enfoques pedagógicos bajo los que se imparten las cátedras dentro de las aulas y los talleres, qué discursos son los que imperan en el medio artístico y observar si en las Academias y Universidades de arte estos se ven integrados, se discuten o simplemente se ignoran. Tampoco podemos dejar de lado la interrogante que la adhesión de los medios de difusión nos propone, tanto los tradicionales, como los libros, museos, prensa y otro tipo de publicaciones, como los más actuales, internet y las redes sociales, en relación a nuevas modalidades que posibilitan y viabilizan que los estudiantes tengan un mayor panorama sobre el significado y la historia del arte, pero que también presentan nuevos desafíos en la construcción de una carrera artística. El internet como fenómeno de la contemporaneidad resulta ser un monstruo que la institución educativa aún no logra digerir. Ha facilitado a la educación la velocidad con la búsqueda de datos, pero también ha presentado la problemática de la masificación de las imágenes, la sobreinformación y la capacidad de atención. Para un estudiante de artes este conflicto se presenta tanto en su nivel formativo como consumidor, pues actualmente los alumnos nacidos a partir de finales de la década de los noventa y en adelante, en su mayoría han sido formados desde la infancia por medios como la televisión y el internet, fenómeno que ha propiciado que la forma de ver imágenes sea frenética y de alto estímulo visual, dificultando en gran medida la capacidad para discernir entre una propuesta artística y un producto de la industria cultural. 


A fin de cuentas la educación artística siempre será foco de una fuerte crítica, y quizá esto sea necesario o indispensable para su supervivencia, porque a diferencia de las demás carreras profesionales, se enfrentará siempre a una gran paradoja, la educación en artes no podría permitirse nunca que sus alumnos se integren como promediales, no si lo que proponen es formar artistas, y es por esto que no se puede regular bajo los mismos parámetros con los que se valora a otras profesiones. La educación en este ámbito estará condenada a necesitar que sus alumnos, egresados e incluso desertores de carrera señalen e interpelen lo que se enseña dentro de las aulas porque si logra que esto suceda, quizá la labor educativa de éstas escuelas esté cumplida.




Vania Cabrera

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¹ Chong Muñoz, Mercedes Arabela; Castañeda Castro, Rosalba,(2013), El modelo de competencias de la industria de la educación. https://www.redalyc.org/pdf/5138/513851569004.pdf

Martínez Rizo, Felipe, (2001) La educación mexicana en los noventa.https://www.redalyc.org/pdf/140/14001302.pdf


 
 
 

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